Remember

Harry Potter - J. K. Rowling Doctor Who (2005) Junjou Romantica Mermaid Melody Pichi Pichi Pitch
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Remember
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Summary
Inoko ha olvidado quién es, pero sus amigos y familiares no, y en su búsqueda para responder a todas sus preguntas y sobre todo por qué se le aparece en sus sueños un barco pirata con nueve tripulantes en ella, un peligro aparece en su mundo y la única manera de eliminarlo es ir a la Escuela de Magia que dirige el hombre que la acogió cuando estuvo en peligro muchos años atrás. Para ello, contará con la ayuda de un trío que cada año escolar se mete en problemas debido al chico con un rayo en su frente, un chico de pelo platino y ojos tristes y un extraño hombre del Espacio que viaja en una cabina de policía de los años 50. ¿Conseguirá Inoko recordar aquello que ha olvidado?
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Shelter

Miles de espadas chocaban, pero su sonido era amortiguado por todos los gritos, llantos y escombros cayendo al suelo que aquella batalla había provocado.

Una madre llevaba en sus brazos a dos bebés de un año apenas, un niño y una niña de ojos verdes como esmeraldas y pelo castaño claro que miraban todo asustados, pero sin ninguna lágrima cayendo por sus mejillas mientras la mujer corría para ponerse a salvo.

-¡MASUMI!- Vociferó una voz grave que hizo temblar todo. La mujer miró asustada el castillo donde estaba quien gritado su nombre y agarró a los niños con más fuerza, corriendo más deprisa, aunque no vio uno de los escombros en el suelo y tropezó, cayendo ella y ambos niños también que empezaron a llorar con fuerza. La niña seguía bajo el brazo de su madre, pero el niño había caído un metro delante de ambas. La mujer, aún en el suelo, intentó cogerle, pero un hombre de los que habían irrumpido en su hogar, un pirata, apareció delante y le cogió en lo alto. Era alto y llevaba un casco dorado que solo mostraba su barbilla y sus ojos llenos de odio mientras que su pelo era largo y rubio y mostraba los estragos de todas las muertes y horas que llevaban de lucha.

-¡No!- Gritó la mujer al ver que aquel hombre había cogido al niño, pero eso no le hizo dudar ni un momento y, tan pronto como cogió al niño, lo lanzó al vacío desde un agujero que había en el suelo y que mostraba parte del mundo que había bajo ellos. La mujer gritó de dolor y, como si alguien la hubiera escuchado, una luz muy brillante apareció detrás de ellas y que murmuraba un nombre.

Inoko

Inoko

-¡Inoko!-

Unos golpes en la puerta y la suave voz de mi madre me hicieron despertar de golpe. Me senté rápido en la cama y necesité unos segundos para recobrar el sentido y saber que no seguía durmiendo. Ante el mínimo contacto de mis pies con el suelo un escalofrío me recorrió el cuerpo y observé la pared segundos, tal vez minutos hasta que mi madre volvió a llamarme.

-Llegarás tarde a clase.- Y oí sus pasos alejarse de mi habitación. Eché mis brazos a ambos lados intentando desperezarme y moví el dedo índice haciendo que el armario se abriera y el uniforme del colegio se acercara a mí. Maga de nacimiento pero sin poder usar mis poderes de la forma que yo quiera. Un chasquido y oí el agua de la ducha caer. Otro chasquido y el ventanal se abrió de par en par, dejando una suave brisa entrar y los sonidos de los pájaros llenar mis oídos.

-Un nuevo día.- Murmuré al levantarme y dejar que mis pies fueran solos al cuarto de baño, con el uniforme yendo detrás de mí como un soldado.

-Buenos días tesoro.- Saludó mi madre con una sonrisa cuando entré en el gran salón. Mi padre se levantó y me dio un beso en la mejilla antes de que me sentara en mi sitio. Haruhiko tan sólo levantó la vista el periódico unos segundos y siguió leyéndolo. Buenos días para ti también querido hermano.

Nada más sentarme, Tanaka, nuestro mayordomo, puso el desayuno enfrente de mí como si estuviéramos en la antigüedad donde la servidumbre hacía todo para la gente de alta cuna. Le di las gracias con una pequeña sonrisa y empecé a comer en silencio, ignorando la conversación que mis padres estaban teniendo. La misma rutina de siempre, mis padres hablando de mi futuro y Haruhiko, en algunos momentos, comentando las nuevas ideas que tenía para aumentar la fama del nombre de nuestra familia.

-Por cierto cielo, después del colegio te instalarás con tu hermano Akihiko.- Comentó mi padre y por la cara de felicidad que puse él y mi madre rieron, en cambio Haruhiko hizo un sonido desagradable con la garganta. Le miré amenazadoramente y volví a mirar a mis padres.

-¿Cuánto tiempo?-

-Tres meses. Tu padre y yo tenemos que ir a un viaje de negocios al extranjero y Haruhiko vendrá con nosotros.- Me levanté de la mesa y fui a abrazarles con fuerza, dejando clara mi respuesta. -Los criados harán tu maleta. Tan sólo coge lo que vayas a necesitar.- Asentí y salí del salón. Al estar sola me elevé quedando sobre unos centímetros sobre el suelo y fui volando hasta mi habitación. Guardé en una pequeña mochila lo necesario: mis libretas y estuches de dibujos; un par de libros para leer durante la estancia; mi pequeño estuche de maquillaje donde guardo únicamente el eyeliner, rímel y pintalabios de color rojo, mi color favorito y, por último, guardé mi colgante con un pequeño rubí en forma de lágrima que tengo desde que soy muy pequeña. Lo observé durante largo rato, colgado en mi palma, sintiendo mi cabeza llenarse de imágenes y ruidos que pasaban rápidamente y sin dar tiempo a centrarme en alguno. Cada vez que lo observaba sentía que había algo que debo recordar, algo bastante importante y que puede dar respuesta a todas las preguntas que me llenan cada día.

Di una vuelta por toda la habitación y ahora observé las paredes, decoradas con dibujos hechos por mí y por fotografías de todos los lugares en los que he estado y junto con mis mejores amigos.

-¡Inoko, vas a llegar tarde!- Mi madre volvió a sacarme de mi trance. Moví la mano y algunas prendas de ropa fueron hasta mi maleta que se cerró hasta entrar el último pantalón ya doblado. Coloqué la mochila de clase sobre mi hombro y la otra en mi mano mientras que en la otra agarré mi móvil junto a los auriculares, lista para mi camino hasta el instituto. -Hasta dentro de tres meses.- Al llegar a la puerta de entrada, mi madre ya me esperaba allí y me abrazó con fuerza, incluso sentí sus lágrimas mojar el jersey. Me sigue sorprendiendo que se preocupe tanto, hasta yo me he acostumbrado a sus viajes tan largos. Supongo que serán cosas de madres. -Pórtate bien en casa de tu hermano y ayúdale a él y a Misaki en todo lo que necesiten.- Puse mi mano en su hombro y rodé los ojos. También sigue sorprendiéndome que después de estos años todavía no sepa que hago esas cosas.

-Despídete de papá y Haruhiko por mí.- Besé la mejilla de mi madre y salí corriendo de mi casa. Siempre era la misma historia: ellos se van por mucho tiempo, yo me quedo sola o en casa de Akihiko y cuando vuelven dicen que no lo harán de nuevo, pero al mes ya están preparando su siguiente viaje. La misma historia de siempre.

Coloqué los auriculares en mis orejas y enseguida la música llenó mis oídos: Shelter, de Porter Robinson y Madeon. Unos segundos y de nuevo esa sensación de que un mundo se abre ante mí volvió a inundar mi cuerpo hasta la última de las células. Mis pasos se convirtieron en pequeños saltos y mis brazos, extendidos a ambos lados, hacían aparecer pequeñas flores que pasaban inadvertidas para las personas que corrían pasando por mi lado. Resoplé y una pequeña brisa hizo mover los árboles, mi pelo y los papeles de un empresario que venía hacia mí y empezó a maldecir en voz alta. Reí por lo bajo y seguí mi camino al ritmo de la música.

I could never find the right way to tell you
Have you noticed I've been gone?
Cause I left behind the home that you made me
But I will carry it along

Al llegar al instituto vi a Kaho esperándome en la puerta junto con Len, ambos abrazados y de vez en cuando él le susurraba cosas al oído de mi pelirroja amiga que hacían que ella riera como una tonta enamorada. Esa pareja cada día conseguía que mi corazón se enterneciera por la ternura con la que se trataban. Les saludé y entramos en el recinto, viendo a lo lejos, justo delante de la figura del hada representativa del colegio a nuestros amigos: Yunoki, aunque prefiero llamarle Azuma, Keiichi, Kazuki, Ryotaro, Shoko, Nao y Mio. Aunque faltaba alguien....

-¿Quién soy?- Su voz susurrándome en mi oído me enterneció y sus manos taparon mi visión de lo que me rodeaba.

Reí mientras me daba la vuelta y apartaba con lentitud sus manos de mi rostro, quedándome estática al ver sus ojos azules mirarme con cariño. -Hola.- Cogió mi cara y plantó sus labios sobre los míos, haciendo el beso profundo, pero a la vez bastante tiernos. Aún con los ojos cerrados podía escuchar a las chicas suspirando y deseando estar en mi situación mientras jadeaban por él, Kaji Aoi. Y no las culpaba, un chico alto, fuerte, con un pelo rubio que brillaba siempre; y que era muy suave para acariciar; unos ojos azules que enamoran al instante y sobre todo que era un chico inteligente al que se le daba bastante bien cualquier deporte. Cualquiera lo consideraba el chico perfecto.

And it's a long way forward, so trust in me
I'll give them shelter, like you've done for me
And I know, I'm not alone, you'll be watching over us
Until you're gone

-¿Qué tal estás?- Entrelazamos nuestros dedos al acercarnos a nuestro grupo a quienes saludamos al tenerlos delante.

-Bien. Mis padres y Haruhiko se irán de viaje de negocios tres meses.- Me abrazó por los hombros mientras nos dirigíamos a la entrada del instituto.

-¿Te quedarás con Akihiko, no?- Asentí al subir las escaleras y saludando de vuelta a las personas que pasaban por nuestro lado.

-Y conoceré a su pareja. Llevan ya un tiempo viviendo juntos.- Kaji ya sabía de Misaki, el chico diez años menor que Usagi y hermano de su mejor amigo Takahiro. A decir verdad, Kaji se lo tomó mucho mejor de lo que haría cualquier otra persona.

Kaji y yo nos conocimos cuando llegué a este Instituto hace varios años ya. Me gustó en cuanto le vi, todas las chicas lo hacen, pero nunca dije nada. Tuve la oportunidad cuando tuvimos que hacer un trabajo para Historia y pasamos juntos muchas noches hasta tarde, tanto en su casa como en la mía, conociéndonos el uno al otro hasta pasar de ser conocidos a amigos y que mis sentimientos hacia él se fortalecieran. Pero entonces conocí al Doctor con sus historias del Universo, del Tiempo y las aventuras que me ofrecía con su TARDIS. ¿Cómo rechazar tal oferta? Acepté de inmediato y mis padres, aunque se negaron al principio, me dejaron ir con aquel misterioso hombre del espacio que podía viajar por el tiempo y el espacio en aquella nave más grande en el interior. La excusa que dimos al instituto fue que un cliente de la empresa de mi padre me había conseguido un curso de dibujo en Londres y que estaría fuera un año. El día que volví, en cuanto puse un pie en mi clase, los brazos de Kaji me atraparon y sus labios me besaron con tanto cariño que mis piernas temblaron y tuve que apoyarme a él para no caer al suelo de una forma muy vergonzosa. Desde entonces hemos estado juntos y os puedo decir, que han sido los días más felices de mi vida.

-¿Crees que dejará que aparezca en su puerta para poder verte?- Entramos en nuestra clase y me senté en mi asiento, estando él apoyado en el alféizar de la ventana.

-Tal vez con la ayuda de Misaki lo consiga.- Los dos reímos y cuando el profesor apareció, nos despedimos con pequeñas sonrisas y él se sentó en su asiento justo delante de mí mientras que Kaho se sentaba a mi derecha.

El profesor, tras pasar lista, comenzó con la clase, aunque mis ojos ya miraban por la ventana, escuchando la explicación a lo lejos, amortiguada por miles de pensamientos que ya habían llenado mi mente.

When I'm older, I'll be silent beside you
I know words won't be enough
And they won't need to know the names or our faces
But they will carry on for us

La canción de repetía continuamente y mi vista observaba a los pájaros volar de un lado a otro. Mi interior deseaba y suplicaba sentirme así de libre, poder dejar todo atrás y unirme a ellos en el cielo y entre las nubes. Suspiré y apoyé la barbilla sobre mi mano.

¿Por qué cada día me siento así? Esto no es un capricho de un sólo día o semana, llevo sintiéndome de este modo desde que el Doctor me dejó de nuevo en mi casa. ¿Acaso sucedió algo mientras me encontraba con él?, ¿algo que no logro recordar?

Pero sobre todo, ¿cómo olvidar y dejar atrás esas aventuras? Conocer alienígenas todos los días, incluso pelear con algunos; descansar en algún planeta remoto de otro Sistema lejano al Solar con dos soles tostándote la piel; conocer reyes, emperadores de planetas muy lejanos. Olvidar todo aquello era imposible y volver a la rutina que tenía antes de conocerle era más imposible todavía. Mi cuerpo necesitaba vivir todo aquello de nuevo, y aunque sea feliz aquí con mis amigos y familia, lo era más aún con las historias que viví con él.

El Doctor, un hombre extraño. Siempre vestía con una larga gabardina marrón, playeras rojas y llevando su pelo castaño levantado en un tupé que aun así estaba con varios mechones descolocados y sus ojos marrones mirándote como loco. En el fondo era un niño, que observaba y se acercaba a cada persona, objeto y lugar como si guardara una historia, un misterio o una simple aventura digna de vivir y apuntar. Le conocí hace un año y medio, aunque en realidad fue él quien me conoció. Se supone que conocer a alguien debe suceder de una manera normal, pero con él no lo fue. Caminaba tan tranquila por la calle, volvía de comprar algunas cosas con Kaho, cuando se puso delante de mí y con su sonrisa de loco pero que atrajo enseguida, me dijo 'hola, me llamo el Doctor' y cogió mi mano, tirando de mí hasta que llegamos a la TARDIS, su máquina que le permite viajar, con el aspecto de una cabina de policía británica de los años 50 y que era más grande por dentro que por fuera, aunque en realidad dije lo contrario: es más pequeña por fuera. Fui la primera en decir algo así. Ahí empezamos nuestra aventura y, siendo sincera, fue el mejor año de toda mi vida. Por eso cuando me dejó de nuevo con mis padres, los días siguientes se convirtieron en los peores. No podía olvidar todo lo que viví con él y aún así, con el tiempo que ha pasado desde entonces, este sentimiento no se ha ido ni un solo segundo.

And it's a long way forward, so trust in me
I'll give them shelter like you've done for me
And I know, I'm not alone, you'll be watching over us
Until you're gone

-Y eso es todo por hoy.- Nuestra profesora de arte dio por finalizada la clase y todos en el aula recogieron sus cosas a velocidad luz para irse a sus respectivas casas.

-¿Te vienes?- Preguntó Kaji enfrente de mí, pero negué ligeramente con una sonrisa. -¿Vuelves al ático?-

-Me relaja.- Esto es lo que me gustaba de él. Sabía que al final de cada clase me gustaba ir al ático y quedarme en el borde durante horas hasta que la campana que anuncia el cierre del colegio inunda mis oídos.

-Te quiero.- Acercó su cara a la mía.

-Lo sé.- Fue lo único que dije antes de que besara mis labios y se fuera andando hacia atrás y sin separar su mirada de mí. Así era él, un idiota adorable.

-Hasta mañana señorita Usami.- La profesora se despidió de mí y salió como una bala. Hice un ademán con la mano como despedida aun sabiendo que lo hacía a la nada.

Con un suspiro y un pequeño golpe de mi dedo sobre la mesa, todas mis cosas entraron en el maletín quedando todo de una forma ordenada. Sonreí por mi resultado y salí de la clase, yendo directa hacia el ático y paseando por los vacíos pasillos, inertes de vida y cuyas paredes gritaban todas las conversaciones que han escuchado a lo largo de todos estos años.

Subí las escaleras y empujé la puerta metálica hasta sentir el viento del exterior rozar mi piel.

Vengo aquí desde que dejé los viajes con el Doctor. De esta manera comencé a relajarme e internar evadirme de todo lo que llevaba sintiendo. Al principio no se lo dije a nadie, ni siquiera a Kaji, hasta que un día él me siguió, ya preocupado por mi actitud al terminar las clases, y al verme de pie al borde del precipicio y con los ojos cerrados, me agarró con fuerza y volvió a colocarme con los pies en el suelo y me abrazó con fuerza, empezando a llorar sobre mi hombro mientras decía lo preocupado y el pánico que le había entrado al pensar en lo que habría sucedido si caía al vacío. Aquel día le expliqué todo, cómo me sentía y por qué comencé a ir al ático al terminar las clases, aunque evitando la existencia del Doctor. Lo último que recuerdo fue que empecé a llorar y cuando sus brazos me rodearon con fuerza, mis ojos se cerraron y caí en un profundo sueño.

De nuevo la canción que lleva todo el día pegada en mi cabeza volvió a inundar mis oídos a través de mis auriculares conectados al móvil y mis pies se subieron al borde del edificio. Esta era mi parte favorita, la música sonando, el viento mover mi peloy las vistas tan maravillosas de esta pequeña parte de la ciudad. Era el momento perfecto.

Estiré los brazos ligeramente a ambos lados y eché la cabeza hacia atrás, sacando poco a poco una gran sonrisa que abarcó todo mi rostro. Así sí era feliz, ¿por qué mis padres no eran capaces de entenderlo? Les quiero, son mis padres, pero ellos no sabían cómo me sentía, y si se lo contaba me mandarían a un psicólogo, o lo que es peor, dirían que la culpa la tiene Kaji. No porque les caiga mal, todo lo contrario, están encantados con que salga con el hijo de un importante político porque así nuestro apellido aumentaría en fama; cosa que no soporto; sino por echarle la culpa a nadie, aunque Haruhiko se la echaba a Usagi y yo salía en su defensa. Usagi sí que me entendía, somos muy parecidos y por eso cuando me voy a su apartamento disfruto más y estoy más relajada. Cuando se fue de mi casa hace diez años me quedé destrozada, pero con el paso del tiempo y sobre todo las visitas que le hacía cuando mis padres se iban me mejoraron. Eso quería hacer yo, irme de casa sin mirar atrás, pero siempre hay algo que me lo impide y a día de hoy, sigo sin saber qué es. Parece que al final sí me gusta la vida de lujo que tengo pero no lo quiero admitir.

And it's a long way forward, so trust in me
I'll give them shelter like you've done for me
And I know, I'm not alone, you'll be watching over us
Until you're gone

Suspiré y cuando iba a bajar porque las campanadas anunciaban el cierre del colegio, un pequeño soplo de viento me hizo tambalear y caer al vacío. Ahora sí que podía escuchar la voz de Kaji diciéndome te lo dije. No iba a gritar, tenía mis poderes y no hacía falta temer. Y tampoco iba a mirar al suelo, aquello era algo que siempre decía cuando estaba volando o a punto de aterrizae. Estiré los brazos para poder impulsarse de nuevo al aire, pero de repente unos brazos me atraparon. Giré la cabeza para ver quién me había cogido y abrí los ojos como platos al ver quién era. ¿Ahora se digna en aparecer?

-¡¿Doctor?!- Y me sonrió de aquella manera que él siempre hacía y que había hecho que por un segundo, todo lo que llevaba sintiendo este último año desapareciera por completo.

Continuará...

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